domingo, 4 de febrero de 2007

El espejo de salvas

Cuando la belleza quede embarazada
tendrá un asco eterno en la poesía.

Me miró y poseyó tres veces en su reflejo
como si fuese yo la traición a la espera del gallo,
aquel me encontró bestia
proclamado de fealdades puras
y con un medio rocío de agua
llamada a la salmuera.

No me quise reflejar como idiota reflejo diabólito
tenaz jugador del espiral que en la palabra siembra
el desconsuelo lejano e inmovíl
que se nos llegó como espejo, pero el sonido
de las formas que la voz me daba en dos
alejados tizones, era mucho más ardiente
que los fuegos que yo podía
consumir
sin doblar la mano y garganta
en su reflejo.
Denoche me despierto y me veo que las tinieblas
imaginadas se van apagando en mí, hasta que desaparezco,
y otro adentro me queda mirando.

Paulo San Páris

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