domingo, 4 de febrero de 2007

Al Joven-Cristal

Seis de la tarde...

¡Hoy te he bajado
en dos lágrimas de duelo!

Mas, aún, en el ayer
te seguiré subiendo
en los ojos de esperanza
trás las siete tarde.

Yo sentencio:
el silencio
entra oscuro
y con velo...
a las ocho de la noche

Ya no dueles:
a las nueve de la noche
te he bajado trás doce lágrimas
de una corniza donde colgó tu cabeza
y de un racimo de ellas te he vuelto ha edificar:
gloria de los ojos que traen tu vuelta.

Ya no parece amargo el viento
Ya no perece el cuerpo...

¡Hoy te he bajado en dos gajos
el cuerpo, y aún en mitades mis duelos!

Paulo San Páris

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