sábado, 20 de enero de 2007

ROMANCE DE UNA NOCHE

En noches de romances ocultos
mi cabeza rodó
por un cuerpo desnudo, pálido, pulcro
las señales eran...
goteaban los cortes del cuerpo y
en su seso, estoy seguro, una mañana
de cézamo ardiente le atravesaba.
Añiles y troncales me recibieron
tus partes yámbicas y vagamente oscuras
en ellas están consumidas las noches
de los traucos donde
espero que mi cabeza todavía descienda
entre los dos pechos de mitades
hendidas bajo "los legítimos"
que ala-bo como Grecia.

Paulo San Páris.

No hay comentarios: