ROMANCE DE UNA NOCHE
En noches de romances ocultos
mi cabeza rodó
por un cuerpo desnudo, pálido, pulcro
las señales eran...
goteaban los cortes del cuerpo y
en su seso, estoy seguro, una mañana
de cézamo ardiente le atravesaba.
Añiles y troncales me recibieron
tus partes yámbicas y vagamente oscuras
en ellas están consumidas las noches
de los traucos donde
espero que mi cabeza todavía descienda
entre los dos pechos de mitades
hendidas bajo "los legítimos"
que ala-bo como Grecia.
Paulo San Páris.
sábado, 20 de enero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario